Camila Piñeres
asoseynekun
Los sistemas agroforestales en Asoseynekun se consolidan como una estrategia clave para proteger el territorio, fortalecer la biodiversidad y asegurar la producción de las familias campesinas e indígenas. A través de este modelo productivo, la asociación impulsa prácticas sostenibles en cultivos como cacao, café y caña de azúcar que hoy se ofrecen al mundo con altos estándares de calidad.
En la Sierra Nevada de Santa Marta, los sistemas agroforestales combinan conocimientos tradicionales con manejo sostenible del suelo, el agua y la vegetación. En particular, los sistemas agroforestales en Asoseynekun imitan de manera inteligente la estructura natural del bosque, integrando el cultivo de cacao o café en múltiples estratos de vegetación, con árboles de sombra, frutales y especies maderables.

De acuerdo con Jean Franzuá Álvarez, técnico de campo de Asoseynekun, el equilibrio del sistema es clave para la productividad a largo plazo:
“Cuando el cacao crece acompañado de árboles, sombra y diversidad de plantas, el cultivo sufre menos, el suelo se mantiene vivo y la producción se vuelve más estable en el tiempo”.
En este sentido, el apoyo técnico y logístico de la Fundación Progreso ha sido fundamental para fortalecer los procesos productivos. Además, los lineamientos promovidos por organismos como la FAO respaldan la importancia de los sistemas agroforestales como estrategia de sostenibilidad y seguridad alimentaria a nivel mundial.

Recomendaciones para fortalecer el sistema
Entre las principales recomendaciones para fortalecer los sistemas agroforestales de cacao se destacan:
- Mantener árboles de sombra, ya que protegen el cacao del sol intenso y reducen el impacto de las altas temperaturas durante el verano.
- Conservar los árboles nativos, fundamentales para el equilibrio del suelo, la regulación del agua y la protección de la fauna.
- Evitar la limpieza total del suelo, permitiendo que hojas y ramas conserven la humedad y aporten materia orgánica.
- Preservar la cobertura vegetal, que protege la tierra y previene la erosión, especialmente en zonas de ladera.
- Aprovechar la sombra natural, disminuyendo el estrés del cultivo en épocas secas.
- Cuidar el suelo como base de la cosecha, ya que un suelo vivo garantiza una producción más constante.
- Diversificar la parcela, combinando el cacao con frutales y plantas tradicionales del territorio.
- Producir más en un mismo espacio, integrando cultivos como banano, plátano y cítricos que fortalecen la finca.
- Fomentar la diversidad, que reduce riesgos y aporta mayor estabilidad productiva.
- Conservar el agua, que se mantiene por más tiempo bajo sombra y con el suelo cubierto.

Estas prácticas demuestran que el cacao no solo es un producto agrícola, sino una herramienta para el cuidado del territorio y la construcción de un futuro sostenible. Desde Asoseynekun, se promueve un modelo productivo que respeta la naturaleza, fortalece las comunidades y protege la vida.
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